domingo, 29 de octubre de 2017

Sábado de Búsqueda






Hermosillo, Sonora

Ayer un grupo de amigos nos dirigíamos al INM a visitar a los migrantes (costumbre nuestra de cada sábado). Al hacer alto en un semáforo frente a la casa de la cultura, se encontraba un joven con un letrero que decía que es migrante y que pide apoyo. Mientras cambiaba la luz, lo observe y veía las reacciones de los otros automovilistas.

Un chófer le dio un trozo de pizza al migrante, se paró muy cerca de nosotros para comer, se acercó otro joven que limpia parabrisas y le pregunto ¿que si donde regalaban pizza? el migrante le dio la pizza al joven "toma te comparto..." Esta imagen "Eucarística" me impacto mucho, me dejo inquieto... Mi reacción fue hablar con él, le pregunte que, si va a Estados Unidos, él me dijo que es de honduras y va de regreso a su tierra, porque no pudo cruzar por la violencia de la que ha sido víctima. Entonces nosotros le comentamos que la mejor opción, si quería regresar con bien era entregarse voluntariamente al INM, el cual él dijo que no le gusta estar encerrado, apenas comenzábamos a dialogar cuando cambia la luz del semáforo y comienza a sonar algún claxon para que avancemos... Era un joven con desilusión y a la vez con esperanza... 

Llegamos al INM esperamos unos minutos y salió un guardia a decirnos que en esta ocasión no era posible pasar porque se encontraba un grupo de 32 migrantes y venían un "poco acelerados" y para no arriesgar a ellos y a nosotros era mejor no pasar hasta que el ambiente no sea "tan pesado". (Cuando vi al joven en el semáforo pensé "hoy no vamos a entrar al INM")


El grupo de amigos en esta ocasión éramos 3 (dos hombres y una mujer) nos quedamos afuera del INM dialogando sobre las impresiones del joven hondureño, compartimos algunas inquietudes y la decisión fue ir a buscarlo para hablar, por lo menos que se desahogue y si es posible convencerlo de que se entregue voluntariamente para que no le pase nada en su peregrinar. Y así fue. Nuevamente nos encontramos con él, estábamos parados en el camellón del mismo semáforo, y comenzamos primero presentándonos, Paco, Carlos y Lupita, él se llama Wilson. Le comentamos que la vía más segura es el INM, porque tiene donde dormir, le ofrecen comida mientras gestionan su proceso para el regreso a su tierra.

Él dice que prefiere "bajar" porque así hay más posibilidad de juntar un dinerito y poder mandar algo a su familia, nos comentó que lleva casi todo el día en el semáforo y ha juntado 250 pesos que de eso mandara 200 para su familia y 50 para lo que se le ofrezca a él. Él es papá tiene 3 niños y acaba de perder a uno por falta de atención médica y alimentación, que cuando decidió venir para cruzar la frontera su madre pidió un préstamo. Su padre se encuentra enfermo y no puede trabajar, son 7 hermanos. Menciona que con 3 huevos comen 14 (mal comen) Que le duele mucho no poder cruzar porque en vez de ayudar a su familia ha generado una deuda y que hace unos días perdieron la casa donde vivían por el cobro del préstamo. Al comentarnos esto comienza a llorar, y sigue hablando ahora con lágrimas. Lleva alrededor de 60 días que salió de su tierra con el deseo, sueño, esperanza, anhelo de poder ayudar a su familia.

También nos compartió su experiencia en el tren, lo que ha sufrido por la delincuencia organizada, los abusos de autoridad, (sobre todo los policías municipales que detienen a los migrantes y les quitan dinero para no "delatar"), a él cerca de la central camionera lo detuvieron oficiales municipales, lo revisaron y traía $300 pesos, los oficiales le pregunta que si los quiere va preso, pero que si se los dona a ellos lo dejan allí mismo, el con miedo prefiere darlo y que lo dejen libre... Sigue compartiendo su vida, su cara refleja mucha tristeza, sus ojos llorosos angustia y preocupación, pero sigue agradecido con Dios porque está vivo (hay otras cosas que prefiero omitirlas porque son delicadas), También reconoce que la gente de México es muy generosa, que le han ayudado en la comida y algunos le han regalado ropa, pero dice que también hay gente que abusa. "hace rato estaba aquí pidiendo y un joven me escupió la cara..." Sé que los molesto, que es incómodo, pero prefiero pedir que robar, no me dan trabajo... prefiero humillarme a faltar al respeto a una persona...

Ahora entiendo porque Wilson prefiere "bajar" y no entregarse. Nuestra platica duro mucho, abrió su corazón, lloro, compartió su vida, su fragilidad, sufrimiento, sueño... Es increíble todo lo que ha vivido en estos 60 días. De los tres amigos salieron diferentes propuestas, hubiéramos deseado tener una barita mágica para transformar la situación, pero la realidad es esta y es dura, a veces el sabor es fuerte y amargo. Por falta de la barita mágica tratamos de hacer lo que creíamos que nos tocaba. Así comenzamos a pedir posada en diferentes albergues, fuimos como a tres y hablábamos con los encargados y todos nos comentaron que no era posible que se quedara. Soy hombre de fe y me sentía como José y María tocando puertas y no me daban posada, es muy triste que cierren las puertas, es muy doloroso que la gente te vea feo como si fuéramos "basura" Me fui sintiendo impotente, frustrado, con mucho coraje. No puedo entender este Sistema AntiHumano, No comprendo esta sociedad, me resisto a vivir una cultura de rechazo, de indiferencia, de egoísmo. A veces también cuestiono mi fe... 

Bueno siguiendo con el día, Wilson nos comentó que había conocido a un encargado de un hotel cerca de la central, y que le ofrecieron el patio para pasar la noche, lo llevamos y no estaba el encargado. Ya casi eran las 8pm. Nuestra alternativa fue ir por unos dogos y cenar con él. 




No lo he mencionado, pero en todo el camino Wilson decía que no quería dar molestia, que agradece nuestra intención, pero no quiere incomodar, a cada rato se disculpaba. Mientras hacíamos fila para los dogos él siempre se apartaba, no se sentía parte de nosotros (además la gente andaba muy bien vestida) él con su mochila trozada, con su camisa blanca que parecía café por la tierra y unos zapatos desgastados, era difícil hacerlo sentir parte de nosotros. Todo lo que ha vivido y las humillaciones, le han robado su dignidad de humano, su ser persona, su voz.... Todos terminamos nuestro dogo, menos él, solo comió la mitad y guardo lo otro para el día siguiente.

Por último, nos dirigimos a un albergue, pero estaba cerrado, por lo cual nuevamente fuimos al hotel a ver si se encontraba la persona que le ofreció el patio... No se encontraba el encargado del hotel. Wilson comenta que con lo que junto en él día apenas le alcanza para un cuarto y dice que si lo necesita porque quiere bañarse y lavar ropa. Por lo que él pagó su cuarto con pura morralla quedándole a penas $20 pesos (todo el día en el sol aguantando insultos para pagar su cuarto)

Nos despedimos y él agradece porque le regalamos nuestro tiempo y lo escuchamos, nos da tres abrazos... Esos abrazos que hablan solos...

Sin duda una noche muy pesada, un estado de ánimo muy agotado. No lo conozco quien sabe si lo llegue a ver de nuevo, pero me hizo parte de su historia y es parte ahora de mi historia... 

(Es necesario un albergue para migrantes en Hermosillo)






Paco Durazo

domingo, 16 de abril de 2017

Las Vías del Tren: Camino de muerte, pero también de vida


El Vía crucis por las vías del tren.

    Foto tomada en la vías del tren

  Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto, nos cuesta trabajo hacer contacto con nuestros propios sentimientos. De hecho, evitamos sentir, reprimimos nuestros sentimientos con cosas vanas. La ilusión por lo insignificante, por lo provisional, nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros, nos lleva a la globalización de la indiferencia. Las noticias de personas desaparecidas, masacradas, violadas se nos hacen tan común y tan normal. Le damos vuelta a la página del periódico ¡como cualquier cosa!

  El espiral de la violencia cada vez se hace más grande y cada vez está más cerca de nosotros. Hay muerte, sufrimiento. ¡Parece que siempre es viernes santo! Cada día las noticias hablan de injusticia, de impunidad. Y los principales afectados por toda esta ola de violencia e injusticia son las personas más pobres, los desprotegidos, los sin nombres, los que solo son cifras. ¡LOS NADIE, LOS INVISIBLES!

Fotografía tomada durante el Vía crucis

  Estamos viviendo en una sociedad individualista e indiferente, vivimos una cultura del envase. “La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar solo en nosotros mismos, nos convierte en insensibles al grito de los demás, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero son inútiles.”
  
   El sistema político, económico, el narcotráfico, la guerra, la falta de oportunidades condenan a miles de personas a migrar. Dejando tierra y familia. En el camino estas personas se convierten en números, son los menospreciados de esta sociedad en la que vivimos. En este peregrinar van conquistando una vida mejor pero se encuentran con violaciones, despojos, asaltos. Su recorrido no es nada fácil, hay muerte, desaparecidos. Se suben al "tren del volado". Porque pueden tener buena suerte y llegar o quedar en el camino.

¿Cuántas veces nos lamentamos por las muertes de nuestros hermanos migrantes? ¿Cuántas veces pensamos pobrecito haciendo referencia a una persona sin hogar (indigente)? Y seguimos nuestro camino….
Migrantes viacrucis en la comunidad La Victoria, Hermosillo

   He escuchado algunos comentarios de mis compañeros de la universidad que si aumenta el número de deportados a nuestra ciudad, aumentará la violencia y los robos. Esta mentalidad deja en manifiesto nuestro egoísmo pensando solo en nuestro bienestar personal sin importar – los otros.- Esto me preocupa como estudiante universitario ya que somos los futuros profesionistas que próximamente estaremos llevando las riendas de nuestro país y si no cambiamos nuestra manera de pensar, no solo en nosotros sino en construir una sociedad justa y fraterna, preocupados por los más pobres seguiremos peor a como estamos ahora.

  Siempre es viernes santo, los que condenan a Jesús es el mismo sistema económico, político y religioso. A los empresarios, autoridades y obispos no les interesan en absoluto los pobres, solo se preocupan y ocupan por satisfacer sus bolsillos. Es viernes santo, Jesús carga con su cruz. Ahora son los migrantes, los desplazados, los refugiados que cargan con una mochila y todo el peso de buscar una vida más plena, migrantes que camina por el calvario de la soledad, del desprecio, de la angustia. Migrantes que reciben los azotes de los prejuicios.


   Este viernes santo para mi fue diferente, porque caminamos cerca de las vías del tren cargando un crucifijo y acompañado de migrantes, representamos el vía crucis tradicional, solo que ahora era más viviente que antes. Porque veía rostros de Jesús herido, condenado, rostros que expresan miedo, soledad y abandono. Ojos con esperanza de seguir a pesar de tener el ánimo por los suelos, pero permaneciendo de pie. 

  En el camino los migrantes también se encuentra con Simón Cirineo, desde Chiapas hasta la frontera hay personas de buena voluntad que ayudan a cargar con este peso de la cruz. Hay albergues, comedores y voluntarios que ofrecen su tiempo para compartir con ellos la vida y la fragilidad, personas que no buscan nada a cambio. Solo son personas que tratan de escuchar sus sentimientos, de conmoverse (moverse) de la realidad y esto los saca de la indiferencia y del bienestar personal.


Comedor San Luis Gonzaga

  Es viernes santo y tratamos de que sea Domingo de Resurrección para los más desprotegidos en especial para los migrantes. Queremos que den ese salto de la muerte a la vida. Es nuestra responsabilidad de ayudar a dar ese salto a la vida, siendo hospitalarios unos para con otros.


Lo más peligroso no es el muro de Trump es el muro de los prejuicios e indiferencia….


sábado, 25 de marzo de 2017

¡Cruce la frontera sin salir de mi país!


Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos;
 pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

  Crucé la frontera. Sí. Crucé la línea sin arriesgar mi vida ni pagar a un coyote que cobra una fortuna. Crucé esa línea que me lleva a un encuentro cercano con la realidad de los migrantes, crucé ese muro donde hay diversidad de cultura. Al estar del otro lado de la frontera encuentro desierto, soledad, desesperanza, angustia, tristeza, desánimo, pero también veo unos ojos llorosos que se niegan a perder la ilusión y el deseo de buscar algo mejor.

Desde hace algunos meses (alrededor de seis meses) tratamos de cruzar todos los sábados la línea divisoria sin salir de la ciudad. Cada sábado un grupo de amigos nos dirigimos a la frontera y entramos a un lugar que se llama Instituto Nacional de Migración. (INM) se encuentra a un costado de Galerías (un área comercial en Hermosillo que contrasta con la realidad que se vive dentro de las instalaciones) Y como cualquier migrante a veces nos es imposible pasar por diferentes motivos que no se comparan a lo que viven los migrantes en su caminar. A nosotros a veces nos niegan el paso porque hay algún tipo de revisión dentro del INM y nos regresamos tranquilos a casa, mientras que a los migrantes son capturados por la migra y para que lleguen a su casa a veces tardan una semana (cuando les va bien) o tardan más de ocho meses, mientras están encerrados.

Al cruzar la puerta café de hierro nos reciben amablemente dos guardias (que por cierto nos conocen como “los hermanos”) entramos y nos registramos en un libro, después pasamos por otra puerta y llegamos a lo que es el comedor donde esperamos encontrarnos con los migrantes. A veces nos encontramos con más de treinta o menos de diez personas.

    Fotografía: Taller de Hospitalidad en el Instituto Vanguardia

Salen con miedo, callados y asustados, ¡pues claro no es para menos todo lo que han vivido! Me imagino que al vernos piensan que vamos a interrogar, cuestionar etc. Ellos para mí son unos desconocidos al igual que yo para ellos. Nunca antes nos hemos visto y quién sabe si nos volveremos a encontrar. Después de este primer encuentro, tratamos de romper el hielo. Cada uno dice su nombre y de donde es originario. He conocido a Chapines, Catrachos, Guanacos, Haitiano, Hindú y Japoneses (creo que eran de Japón) Una vez que nos presentamos los invitamos a colorear. Sí, a colorear unas mándalas, al principio alguno les cuesta trabajo hacer esta actividad, pero he descubierto a través de ellos que el arte es un medio que ayuda a tranquilizar el corazón, a conectarse con uno mismo y a ordenar algunos sentimientos.
Mientras colorean compartimos el café y galletas. Me da alegría cuando sonríen por una taza de café porque creo que recuerdan su tierra. También llevamos una guitarra donde compartimos y cantamos algunas canciones de su tierra, pero la que más tiene éxito es la de Speedy Gonzales. Ya que no es solo para niños también los adultos se ríen mucho.

¿Qué rostros encuentro al momento de cruzar esta frontera?

Desde diciembre no he dejado de pensar en Tomás un niño de 10 años. Al verlo fue algo impactante ya que él estaba solo, ver su cara triste y llorosa, recuerdo que quise platicar con él, pero no pude. Tenía una mirada cabizbaja, solo recuerdo que me dijo que su mamá y papá estaban en el “otro lado” mientras duramos allí, no dejaba de llorar (casi siempre duramos dos horas) ¿Cómo es posible que un niño de diez años este viviendo este tipo de experiencia? ¿Acaso los niños no juegan, no estudian, no se divierten? ¿Cuál es la ilusión de un niño común y cuál es la ilusión de Tomás?

Son preguntas que no puedo responder pero que me cuestionan mucho y porque no decirlo, se me quiebra la voz y brota una gota de agua. Sin duda son experiencias fuertes que van viviendo estos pequeños y que marcan su vida.

Este cruce de frontera no es fácil. Y no me refiero al momento de ingresar al INM, me refiero a cruzar ese muro que vamos construyendo con prejuicios, donde juzgamos sin darnos la oportunidad de acercarnos a esta realidad.

Al terminar nuestra visita después de pintar, comer, cantar y compartir o mejor dicho escuchar sus experiencias, terminamos siendo todo lo contrario cuando nos vimos por primera vez. Ya no somos unos desconocidos, ya nos podemos decir carnales porque hemos compartido nuestra fragilidad y la propia vida. Un señor nos dijo: no dejen de venir, alegran nuestro corazón para que también alegren el corazón de los que van a llegar. Nos despedimos con un apretón de mano y a veces un abrazo, pero siempre con una sonrisa y con un corazón agradecido por compartir la vida y nuestra fragilidad.

    
Fotografía tomada: Taller de Hospitalidad en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús


No somos nosotros los que vamos a dar alguna plática o los que vamos a enseñar, son ellos, los migrantes, los que me enseñan, a mí me enseñan a valorar la vida, a seguir deseando algo mejor para todos, me enseñan a no dejarme vencer. Me enseñan a Resistir a pesar de todo.

Hay ojos llorosos y desanimados, pero también hay una gota de lágrima en cada ojo que no ha dejado de desear una vida más plena. Lo que me mueve a ir cada sábado es ver esos rostros llenos de experiencia y ver en cada rostro y mirada a un Jesús encarnado. Jesús se hace uno con los migrantes y los migrantes me muestra a Jesús.

Paco Durazo

Resiste,
aunque a veces duela la vida.
Aunque pesen los muros
y el tiempo parezca tu enemigo.
Resiste,
aunque las lágrimas
surquen tu rostro y tu entraña
demasiado a menudo.
Aunque la distancia
con los tuyos
parezca insalvable.
Aunque el amor sea, hoy,
un anhelo difícil,
y a menudo te muerdan
el miedo, el dolor, la soledad,
la tristeza y la memoria.
Resiste.
Porque sigues siendo capaz
de luchar, de reír, de esperar,
de levantarte las veces que haga falta.
Tus brazos aún han de dar
muchos abrazos, y tus ojos
verán paisajes increíbles.
Acaso, cuando te miras al espejo,
no reconoces lo hermoso,
pero Dios sí. Dios te conoce,
y porque te conoce

sigue confiando en ti,
sigue creyendo en ti,
sabe que, como el ave herida,
sanarán tus alas y levantarás el vuelo,
aunque ahora parezca imposible.
Resiste.
Que hay quien te ama
sin condiciones,
y te llama
a creerlo.

[José María Olaizola]


Imagen de red





domingo, 12 de marzo de 2017

Dios en el pueblo indígena : Jtotic te oyot tzotzil

Dios en el pueblo indígena : Jtotic te oyot tzotzil

 Comparto mi experiencia que viví en Chiapas en un pueblo indígena tzotzil, en una comunidad que se llama Tzajalchen se encuentra establecida en los altos de Chiapas, pasaron muchas cosas todas buenas, siendo sincero lo que comparta no es todo, porque hay mucha Gracia de parte de Dios. Así que trataré de compartir dando una visión algo amplia de lo que fui viviendo. (Nada más para mencionar en esta experiencia la compartí con un amigo Roberto.)

 Durante la experiencia me sentí como una planta de café sembrada en la tierra, es pequeña, tiene sus raíces (que para que dé fruto necesita pasar 3-4 años) pero para que esta crezca necesita de  dos aguas, una que es de arriba y otra que se encuentra en el fondo de la tierra. El agua de arriba hace que crezcan sus raíces y estas llegan a la profundidad de la tierra y beben del agua que está debajo  y esa es un agua pura que va a permitir crecer a la planta hacia arriba de la superficie y dar los frutos. Estos dos tipos de agua, el que recibe de arriba de la lluvia o riego representa al pueblo (Jtotic- Dios) y el que bebe de bajo de la tierra representa el trabajo personal. Y también requiere de mucho cuidado, de abonar, de limpiar para poder tener una buena cosecha. 


 Con esta imagen hago referencia a que el agua de arriba es el pueblo indígena que me enseñó a mí y el agua de abajo hago referencia al trabajo personal que realice.

 Al llegar a la comunidad de Tzajalchen, me sentí parte de su comunidad pero sin dejar de ser caxlán (mestizo), porque ellos me recibieron en un clima familiar, su lengua es familiar: Van kil ( hermano.) para mí fue difícil comunicarme porque pocos hablan español y yo no entendía el tzotzil, así que durante el trabajo, la comida era prácticamente todo en silencio porque no podía conversar con otros. Pero me permitió descubrir otras maneras de relacionarme, como el estar más atento a los detalles, mirar a los ojos, hacer gestos, sonreír, etc.

 Al no poder derribar la barrera del lenguaje fue saliendo maneras creativas de relacionarme.
El pueblo indígena, es un mundo místico, tienen un diálogo directo con la Metik Vanamil (Madre Tierra) que a la vez es un diálogo con Dios. Su relación con la tierra es de mucho respeto y la ven como persona, de hecho para trabajar o realizar cualquier labor (cosechar, sembrar, etc.) hay que pedirle permiso a la tierra. Ver y sentir ese respeto a la Madre tierra, me hace caer en la cuenta de que soy criatura que dialoga con otras criaturas. No soy dueño de la tierra, soy parte de ella.

 Su espiritualidad es de ayuno y oración, Ernesto decía cuanto le preguntaba porque hacía oración dijo: ‘’nosotros venimos aquí para pedir, por los gobernadores, la violencia de nuestro país, nosotros no podemos con esto porque somos campesinos y es por eso que le pedimos a Dios’’ Lo que yo no puedo, es mejor ponerlo en manos de quien si puede.

 Pues con todo esto que me enseñó la comunidad, que es algo muy hermoso vivir entre las montañas, de poder disfrutar del silencio, de la naturaleza y de gozar de una tranquilidad; hay algo que me causó impotencia y dolor. Fue el tocar su pobreza. Estas personas tienen apenas para vivir, su única comida son frijoles y tortillas durante los 365 días del año y las tres comidas, allí en el pueblo no hay trabajo su única fuente de ingreso es la cosecha del café, incluso esta temporada le fue mal  porque llegó una plaga que afectó a todo el cafetal. Muchas familias perdieron todos y sus únicos ingresos, ya que el café tarda en dar su fruto de 3 a 4 años. ¡Y mientras! ¿Cómo le van hacer? Pues tendrán que dejar su familia para irse a trabajar a la ciudad y vivir la incertidumbre, la impotencia de no poder comunicarse, discriminación, injusticia, pasar hambre. Vivir todo eso y cosas peores, todo lo que yo No viví allí. 

 Yo viví otra cosa distinta a la que ellos viven cuando van a la ciudad. Yo Pude ver abundancia cuando me compartían los últimos frijoles, pude vivir no sobrevivir porque estaba feliz en esta comunidad y con la gente que me enseñaba, me sentí parte de esta familia, no fui rechazado. Me pregunto ¿por qué tanta pobreza? ¿Por qué ellos pasan hambre e injusticia, cuando ellos me han dado todo y han sido justos conmigo?  Y me quedo sin palabras.

 En esta experiencia me encontré con un Dios encarnado en esta realidad, un Dios Padre y Madre que me cuida y que no me pide ni exige nada. Ante esto aprendí a ponerme en manos del alfarero, que él me fue moldeando solamente con su mirada, una mirada que toca lo más profundo y configura. Que eso me da la confianza y la libertad de caminar por este río que va a dar vida a otros.

 Agradezco a Dios y al pueblo Tzotzil por el regalo que me hicieron y por darme esta libertad sintiéndome seguro y con el deseo de buscar ambientes más justos y humanos. De poder hacer presente el Reino de Dios aquí y ahora (Reino de Dios lo entiendo como el que se construye, no el que espera algo en la "otra vida" El R.D es crear una sociedad más justa, fraterna y humana), estando al lado del que vive injusticia, del que es discriminado, del que no es escuchado, del indígena que lo callan y no le dejan gozar del derecho a la vida, ellos me enseñaron a creer en Jesús pobre y humilde que se hace presente en este pueblo crucificado y con señales del resucitado, que me muestran las llagas, estas llagas que son señales de que hubo muerte pero que ahora hay vida.



Termino con unas palabras que dijo María a su esposo Toño, en donde lo animaba a seguir trabajando. Me apropié de esas palabras: ‘’Estoy dispuesto a pasar hambre porque miles de nuestros hermanos sufren más que yo. Como cristiano estoy llamado a construir el Reino de Dios. Si no lo hago, no vale la pena vivir….  ve y sigue trabajando’’

viernes, 1 de julio de 2016

Mi Deseo....

Deseo un mundo donde haya lugar para otros mundos distintos....
Un mundo donde las cárceles no estén llenas de luchadores sociales y en su lugar estén ocupadas por políticos corruptos.
Un mundo donde la religión/ideología no siembre odio y no destruya a la persona.
Un mundo que pueda vivir, convivir, reír sin importar ideales, clase social, sin importar partido político y creencia.

Deseo un mundo que no hable por tener boca, que opine y que actué por buscar el bien común!

Deseo un mundo donde la vida de un animal no sea más importante que la vida humana.

Un mundo que no busque vida en otro planeta sino que cuide la vida que conoce.

Un mundo que no juzgue al pobre y aplauda al rico! 

Deseo un mundo donde todos tengamos techo, trabajo y tierra.
Un mundo donde el oro, la plata, el cobre no tenga tanto valor como la vida misma.
Deseo un mundo que no sea indiferente ante las desgracias de los otros.
Un mundo que valore el planeta y que no destruya nuestra única casa.
Deseo un mundo donde no se hable de 'Dios', si no que de muestras de Dios!
Deseo un mundo donde no se quiera imponer un ' traje igual a todos'!
Deseo un mundo que valore al otro por ser persona, que ame la vida, que sea capaz de gritar, que sienta con el otro, que llore con el otro, y también que se alegre con el otro...
Un mundo donde no se juzgue- condene al inocente, al que lucha, al que ama de manera distinta, al que piensa diferente!
Deseo un mundo que se escandalice por la injusticia y no por cumplir doctrinas o dogmas!
Es sólo mi deseo....

lunes, 28 de marzo de 2016

"Algún día la Iglesia os pedirá perdón de lo que aún sostiene falsamente, en nombre de Dios"



(José Arregi).- Amigas, amigos: gracias por invitarme a vuestro encuentro anual de Creyentes Cristianos LGTB en el Santuario franciscano de Santa María de Regla en Chipiona (Cádiz). Bellísimo lugar de paz acariciado por el mar Atlántico, mecido de día y de noche por el rumor de sus olas. Gracias a los franciscanos por su efusivo abrazo fraterno y, sobre todo, por acogeros cada año con la libertad y la bendición de Francisco de Asís a su hermano León, bendición presente en todos los rincones del santuario: "El Señor te bendiga y te guarde...". Sí, la Vida os bendice.


No os bendice Dios o la Vida a pesar de ser gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, sino por ser lo que sois. Bendecid vuestra vida por ser como sois, por vuestro cuerpo como es -el cuerpo nunca miente-, por vuestra orientación sexual, por vuestra identidad de género. "Gracias porque nos hiciste de todos los colores", rezaba el lema de vuestro encuentro. Así sea. Que cada una, cada uno, se goce de lo que es. Que dé gracias por el color propio y único de su vida, como el azul del cielo de Chipiona, el verde de sus aguas, el amarillo de su playa, todos los colores del arcoíris.


No os acoge Jesús "con misericordia", como se dice en los evangelios que acogía a "publicanos y pecadores" y comía con ellos; como recuerdan con la mejor intención algunos buenos teólogos cuando hablan de vosotros u os hablan, admitiendo sin saberlo o insinuando sin quererlo que, por vuestra condición, necesitáis una mirada de indulgencia, un trato de conmiseración. Como si llevarais sobre vosotros un problema, una enfermedad o una culpa.


La Iglesia no os debe comprensión y misericordia, sino reconocimiento. Que reconozca lo que sois como bueno, tan bueno como ser rubio en un país de morenos. Y no basta con decir como el papa Francisco cuando le preguntaron sobre los homosexuales: "Si son así, ¿quién soy yo para juzgarlos?". Está bien, ya es mucho, pero imagina que un periodista le hubiera preguntado: "Papa Francisco, ¿qué le parece un matrimonio heterosexual?". ¿Crees que el papa hubiera respondido: "Si la vida les ha hecho así, no soy quién para juzgarlos"? Que pase la Iglesia Católica de trataros con misericordia a trataros con respeto, y de respetaros tolerantemente a reconoceros verdaderamente. El problema es suyo. El problema es nuestro.


Lleváis sobre vosotros el terrible estigma de milenios de cultura machista, de negación de cultura, de desprecio del otro, de maltrato a la vida, de simple ignorancia... Cargáis todavía con el anatema de la institución eclesial, por puro desconocimiento, por la dureza de mente o tal vez también de corazón. Las religiones en general -desde las tradiciones del oriente hasta los grandes monoteísmos- tienen pendiente una revolución cultural y espiritual que les lleve a reconciliarse profundamente con el cuerpo, el sexo, el placer.





En la raíz de la homofobia se halla justamente un problema con el cuerpo, el sexo y el placer. Y no se olvide que la homofobia más agresiva responde casi siempre a la propia homosexualidad mal vivida; la psicología y la sociología (la sociología eclesiástica en particular) lo corroboran.


Algún día la Iglesia os pedirá perdón de lo que aún sostiene falsamente, en nombre de Dios. Y borrará del Catecismo de la Iglesia Católica, como otras cosas, esa absurda afirmación de que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados" y abandonará de una vez su argumento preferido: que la Biblia y la tradición "siempre" lo han enseñado así. Es históricamente falso, pues hay que buscar e interpretar mucho para encontrar en la Biblia condenas claras de la homosexualidad; en cuanto a la historia de la Iglesia, abundan testimonios y documentos de que, sobre todo antes del siglo XIV,la práctica homosexual estuvo no solo tolerada, sino que incluso fue bendecida como sacramento.


Pero el argumento de que lo que dicen la Biblia y la tradición es verdad absoluta y ha de ser mantenido para siempre de manera inamovible es, sobre todo, teológicamente falso.Justifica opiniones insensatas solo porque "está escrito". Absurdo. ¿Acaso no leen los obispos en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que Dios prohíbe comer cerdo, mariscos, conejo o embutidos? ¿No leen en la Carta a Timoteo que los obispos han de ser casados? En realidad, solo leen lo que quieren. Llaman Dios a sus fobias y obsesiones.


Pero el Espíritu se mueve. Las religiones se mueven, a pesar de sus escrituras y tradiciones. Se ha movido el Dalai Lama. Y muchos rabinos liberales. Y muchos obispos anglicanos. ¿Se moverán los obispos católicos? ¿Se moverá el papa Francisco también en esta cuestión? ¿Se reconciliarán con la Vida?


Amigo, amiga homosexual, el ángel de la anunciación te dice como a María: Alégrate de ser como eres, lleno/a de gracia, sacramento del amor en tu propio color bello y santo. Quiere lo que eres y sé lo que quieres.

Texto del teólogo católico vasco en el encuentro anual en el Santuario Franciscano de Chipiona, Cádiz. Tomado de (http://www.periodistadigital.com) 

Donde esta mi Cristo... Lo siguen condenando aún?

Los Cristos de hoy (migrantes, obreros, madres solteras, homosexuales, estudiantes, maestros, indígenas....) son condenados injustamente por el sistema del poder económico, capitalista y eclesial.

Estos sistemas del poder oprimen al pueblo y sobre todo intimidan a estos cristos obligándolos a cargar con la cruz del silencio, llevándolos al calvario en donde serán ejecutados.





El miedo de los espectadores es el principal cómplice de esta gran injusticia. Pero cuando parece que todo está perdido, se escucha una gran voz de solidaridad que Grita: JUSTICIA!.... NI UNO MÁS!..... NO ESTÁN SOLOS!
Y esto, es cuando mi Cristo ha resucitado en el pueblo que despierta.....